En su sentencia de fecha 18 de septiembre de 2026 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha rechaza el recurso del Instituto Nacional de la Seguridad Social, reconoce la incapacidad permanente parcial a una costurera con desgaste en la base del pulgar izquierdo (rizartrosis) y le otorga, además, el derecho al percibo de una prestación a tanto alzado de 25.146,24 euros, equivalente a 24 mensualidades de su base reguladora.

El Tribunal considera acreditado que la realización de movimientos de pinza incrementa el dolor y disminuye significativamente el rendimiento laboral de la trabajadora, circunstancia que justifica el reconocimiento de la incapacidad parcial. Sin embargo, por el contrario, no considera que exista una pérdida funcional con intensidad suficiente para afirmar la imposibilidad de realizar las tareas fundamentales de su profesión, coincidiendo así con el criterio de la magistrada de instancia, aunque matizando que la desestimación de la pretensión principal no se debe a que no exista una imposibilidad absoluta, sino a que no quedó acreditada una verdadera inhabilitación profesional para desempeñar las tareas esenciales de modista.