En un reciente estudio publicado en El Mundo, la periodista Alejandra Olcese aborda la realidad incontestable de que el absentismo laboral se ha convertido en un problema de primera magnitud en el tejido productivo español dada su elevada incidencia.

Según el último informe presentado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) la tasa de incidencia de las bajas médicas por Incapacidad Temporal ha pasado del 21,38 por cada mil personas trabajadoras en 2017 a 33,86 en 2024, un aumento del 58%, y si se miran los datos por franja de edad se observa que entre los/as jóvenes de 25 a 35 años el aumento de la incidencia ha sido del 67%, hasta el 41,4 por cada mil personas trabajadoras, muy superior a la media.

Ante tan exponencial incremento de la ausencia a los puestos de trabajo las empresas han ido explorando fórmulas para fomentar que su personal acuda a sus puestos. Una de las más habituales venía siendo el pago de un plus o una prima si la personas trabajadora acudía todo el año a trabajar o faltaba como mucho un cierto número de días pero, sin embargo, ahora los tribunales consideran que se trata de una fórmula discriminatoria, ya que penaliza indirectamente a los/as empleados/as que han faltado por razones de salud y no pueden acceder al cobro de la prima, con lo que, en definitiva, todo lo que esté vinculado a la baja médica de la persona trabajadora ya no puede ser tenido en cuenta.