La ingeniería fiscal que realizan las grandes multinacionales provoca que cada año se pierda entre el 4% y el 10% de la recaudación mundial que genera el impuesto que grava los beneficios empresariales. En términos absolutos, esta cifra oscila entre los 90.000 y los 215.000 millones de euros y supone un quebranto muy importante para las economías en las que las empresas realizan estas prácticas. Para tratar de minimizarlas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó esta mañana las quince recomendaciones incluidas en el informe BEPS (proyecto contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios, por sus siglas en inglés) y que serán presentadas de forma oficial el jueves en la reunión del G-20 que se celebrará en Lima.
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